Por regla general, las palomas no atacan a las personas.
Las palomas son animales amistosos a los que les gustan las personas, sobre todo las que les dan de comer.

Pero las palomas que anidan y tienen crías que proteger montarán un buen escándalo si te acercas al nido, y se sabe que en estas circunstancias golpean o sacuden a la gente con las alas.
Es la reacción natural de cualquier progenitor que protege a sus crías y cree que están en peligro.
La idea de que una paloma decida atacar sin motivo no se sostiene.
Un ataque no provocado a una persona es rarísimo.
Solo un ave muy alterada o asustada haría algo así.
Pueden reconocer a quien les ha mostrado agresividad en el pasado
Las palomas son increíblemente listas y los estudios han demostrado que pueden reconocer y recordar caras humanas concretas.
Las palomas asilvestradas a las que alimenta con regularidad una persona amable acuden directamente a ella al reconocerla, porque saben que viene a darles de comer.
Así que, como es lógico, también reconocen a quien se ha mostrado agresivo con ellas.
Pruebas de ataques de palomas a personas
En internet hay vídeos que supuestamente muestran palomas atacando a personas, pero no son muy buenos ni demuestran lo que pretenden.
En uno se ve a una mujer a la que sigue y ataca una paloma en una estación de metro.
Antes de que llegue la mujer, se ve a la paloma atacando a un hombre y a un niño.
Parece todo muy claro, pero quizá no lo sea. Nadie sabe qué circunstancias llevaron a estos «ataques».
Es un comportamiento muy extraño e inquietante en una paloma.
Quizá la paloma estaba estresada por un incidente anterior, o quizá confundió a las personas.
¿Qué tan peligrosas son las palomas?
Las palomas no son famosas precisamente por sus ataques feroces.
Pueden hacer un auténtico destrozo en un trozo de pan de hamburguesa tirado, pero poco más.

Además, las palomas no tienen un arsenal de armas con el que hacer daño.
No tienen garras fuertes y afiladas para desgarrar como las rapaces, ni esos picos mortales y afilados como cuchillas.
Sus alas no tienen ni de lejos la fuerza de las de un cisne.
La ilusión de un ataque
Todos hemos vivido ese momento de sobresalto en el que vamos por una zona llena de palomas y de repente una viene volando directa hacia nosotros.
Te agachas al instante para esquivarla y te preguntas por qué la tiene tomada contigo.
Si te hubieras quedado quieto, la paloma te habría esquivado.
Es solo tu percepción la que te hace pensar que te está atacando.
¿Cuántas veces has visto de verdad a una paloma chocar contra algo?
No son tontas: son maestras del aire.
Quizá sea un pequeño juego de las palomas, a ver quién se aparta antes.
Te puedes imaginar que rompe la monotonía de picotear en busca de comida.
En resumen
Defenderse de sus depredadores naturales es una cosa, pero frente a las personas, la primera reacción de una paloma ante el peligro es huir, no pelear.
La idea de que las palomas atacan a las personas es sobre todo un temor de quienes tienen miedo a las aves o no les gustan, mezclado con alguna historia (rarísima) de una paloma agresiva.
Última actualización: 23 octubre 2026 · Comportamiento
